Saturday, March 16, 2024

Metáforas gravitacionales

En la redacción general, los autores echan mano de frases introductorias para inaugurar un párrafo, capítulo o sección. Hay algunas que de tan frecuentes se convierten en frases hechas y dejan de ser muy originales (como "En un mundo globalizado…"). De igual forma, existen otras que son aberrantes y son copias de una traducción literal (como "lo amé" o "te lo prometo"), o simplemente las utiliza en contextos en los que no tienen sentido (como "en promedio" —en lugar de 'aproximadamente'—, cuando no hay más que un solo dato).

Dos de ellas ("alrededor del mundo" y "girar en torno a") constituyen lo que llamo metáforas gravitacionales:

La primera es un calco muy desafortunado, fruto de la pereza de quien piensa que traducir significa cambiar las palabras de un idioma por las de otro y usarlas en el mismo orden. De lo contrario, ¿cómo hablar —evidentemente, en español— de gente "alrededor del mundo"? Las únicas personas de quien es correcto ubicarlas así son los astronautas que orbitan en alguna aeronave apta para ello.

Todo lo que se encuentra sobre la superficie del planeta, digamos, en los países y sus territorios o el agua, se concibe como parte del mundo. Por consiguiente, cualquier cosa que esté "alrededor del mundo" tendría que estar orbitando; no hay otra manera sencilla. Sin embargo, es probable que quienes se encuentren, literalmente, "alrededor del mundo" no participen en las situaciones en las que involuntariamente se incluyen en los dichos de algunas personas.

La segunda metáfora la vi con frecuencia en materiales instruccionales. Los autores afirmaban que cierto tema "gira en torno a" un elemento específico. En este caso, no encuentro ninguna aclaración al afirmar que algo abstracto "gira", y luego "en torno (alrededor) a" otra cosa.

Una rotación es un movimiento muy específico que no sé si pueda ser una característica propia de elaboraciones teóricas. Creo que tampoco es una forma de desplazamiento muy natural para los seres vivos. Quizá el giro sea algo más propio de algunos cuerpos celestes, las ruedas de vehículos y seguramente muchos aparatos creados por los humanos (como los tornamesas, las máquinas centrifugadoras, las lavadoras de ropa, aspiradoras, entre otros).

En conclusión, una de las funciones de las lenguas humanas es la descripción del mundo. Lo más recomendable, para una escritura clara, es ver el mundo y escoger las palabras que mejor sirvan a dicho propósito. No siempre es sencillo, pero debería ser más fácil guiarse por la realidad para hablar sobre ella que emplear frases hechas que solo oscurecen la expresión. Invariablemente, esta situación delata las cualidades y motivaciones de sus autores.


Friday, March 01, 2019

La noche erótica

¿Qué es una noche erótica?

Un escenario totalmente idílico y vago, como un éter en el que no tenemos peso y no ocultamos nada.
Es un medio en el que no hay barreras a la comunicación y todo es reciprocidad y nada nos aqueja.
Los deseos no siempre se expresan como objetivos didácticos. A menudo, se trata de imágenes, meras pasiones o sentimientos no traducidos en palabras.

Muchas veces he sentido ese anhelo no enunciado de una comunión no verbal, pero al reflexionar un poco me doy cuenta de que hay otras personas con las que quisiera esa franqueza: desde familiares cercanos hasta personas que ahora viven en el recuerdo.

Y justo ahora me doy cuenta de que esa bahía es el punto de acceso al corazón y su intrincada red de conexiones que reúnen los deseos con los recuerdos y resumen nuestra constelación afectiva personal.

El erotismo es más que una dimensión física. En un contexto más amplio, se trata de esa comunión en la que las palabras son inequívocas y los seres estamos en contacto directo sin más que las esencias. Este erotismo es música, acordes que se forman en armonías singulares, como el recorrido del agua en un río o el crujir de las brasas encendidas.

Al final, vuelve como siempre esa imagen de las resonancias acústicas en la que los armónicos excitan a los objetos que los contienen y los tonos solidarios provocan ecos que refuerzan el ambiente, lo llenan y lo modifican con su esencia.

Friday, October 28, 2016

Todos somos cada uno, pero también nos definimos por los que no somos y por lo que nos dieron los que estuvieron con nosotros.
Cuando se muere alguien querido, una parte de nosotros se va con ellos, así como una de ellos se queda con nosotros.
En el caso de Guillermo Flores, fuimos amigos sin contexto, pocas personas atestiguaron nuestra amistad, en pocos espacios coincidimos, nuestros contextos eran diferentes.
Durante algún tiempo pensé que éramos tan parecidos como diferentes y que siempre seríamos amigos sinceros, pero no más ni menos.
Nos gustaba, a mí, tocar la guitarra y, a él, cantar. Esa fue la coincidencia que nos unió.
Teníamos como como 16 y 17, o 17 y 18. Él llevaba el cabello largo y yo guardaba cierta distancia con él. Temía que él y Héctor, así como sus amigos de la jardinera (la "tumba del sol") fueran una especie de delincuentes juveniles. Afortunadamente, descubrí que no lo eran.
Ahí cantamos muchas veces Redemption song, American Pie, Dust in the wind, Operator y otras rolas más.
Gracias a Memo conocí a Bob Marley y a Hermann Hesse, dos excelentes recomendaciones para los jovencitos que entonces éramos.
No fuimos compañeros de estudio, sino de una especie de desinterés en todo, que nos duró unos meses, ya que en 1994 los dos quisimos estudiar, él química y yo comunicación. Ahí se acabaron nuestras reuniones ocasionales en la jardinera.
Memo fue un amigo muy inteligente, tan inteligente como para explicarse a sí mismo y disfrutar de lo que hizo y de lo que la vida le dio a cambio.
Siempre fue una persona importante para mí, alguien que me conoció un poco, pero muy sinceramente, y así nos encontramos cada vez que nos vimos.
Adiós, amigo. Me da gusto saber que eras muy feliz en el momento que fuiste requerido en un lugar mejor.

Bienvenido a mi blog: Antharagorn

Some ideas, photos and reflections of what I see in what life shows me...
'Antara Ibn Shaddād al-'Absi
عنترة بن شداد العبسي